Crónica

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La aventura comienza en Sigil, Ciudad de las Puertas: encrucijada de los planos, lugar de patanes y criaturas monstruosas. Han pasado muchos años desde que los Poderes movieran ficha: se habla de un cambio, un cataclismo sin precedentes que sacudirá el propio tejido del multiverso.

Bueno, en los planos siempre se habla de muchas cosas. Pero los enjaulados tienen motivos esta vez para temer a los aullidos de los profetas. Hace no mucho, quizás un año, pasaron por la horca a un extraño tipo.
Su nombre: Leionad. Pero lo importante del tipo no es como se llama, sino quién es.



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¿Y quién diablos es, os preguntaréis? Pues las malas lenguas dicen que fue un poderoso brujo que intentó cortejar a la Dama del Dolor. Otros, un poder disfrazado, que trató de engañarla.

Pero quienes pregunten en los pasillos más oscuros o en las callejuelas olvidadas, escucharán otro rumor más inquietante.

Aoskar.

La relación entre Leionad y el poder caído de las Puertas es dificil de definir. Pero eso no impidió a los Eutanastas torturarlo hasta arrancarle una confesión. Los Jefes firmaron la sentencia y el Harmonium se encargó de publicitar sus crímenes. La máquina gubernamental de Sigil hizo todos los esfuerzos posibles para aplastarlo bajo la despiadada bota de la ley.

¿Y lo hicieron? Vaya si lo hicieron. Su muerte es vox populi, y aquí viene la cruda realidad de la historia.

Leionad el Loco, para los testigos que le vieron ser arrastrado hasta el cubil de la Bestia, no paraba de reírse en el día de su ejecución. Entre balbuceos, una toz ronca y aullidos de dolor, muchos escucharon lo siguiente:

"¡Ah, sí, dulces vientos de locura
que me han arrastrado a las puertas de la tentación!
Tres pasos más separan a los planos
del principio del fin.

¡Romped las cadenas,
preparad vuestras plegarias!
Pues algunos antes que otros se las verán con el Creador.

¡Sabed, incautos, que su juicio es inminente
y que toda la Verdad se resume en DOLOR!"





Nadie dijo que fuera un gran poeta, pero lo cierto es que tras haber sido dado en pedacitos a la Bestia, comenzaron a pasar bastantes cosas. Cosas cruentas, desagradables y violentas. Los Anarquistas comenzaron a verse más a menudo, el aire olía más rancio desde entonces. Y poco a poco, se fueron cerrando las salidas. ¿Que qué quiero decir? Lo que oyes, masca: los portales han dejado de funcionar, y a cada día que pasa, menos llaves funcionan.

Sigil se está convirtiendo en una verdadera Jaula. Una en la que es posible entrar, pero jamás salir.

Algunos han buscado respuestas. Pero nadie ha encontrado nada: ni tan siquiera los dabus parecen igual que antes. Hay quien diga también que desde entonces, no se le ha visto el pelo a la Dama del Dolor.

Son tiempos difíciles, ¿pero cuándo lo han sido de otra forma en Sigil? Tan sólo te advierto de una cosa, Forastero: si te metes aquí, te arriesgas a no regresar.

Ahora mismo nadie está a salvo. Sea quién sea.


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Se dice que los factoles han puesto ya la carne en el asador y buscan soluciones a este problema de los portales. Algunos miembros de las facciones más diligentes ya se han puesto manos a la obra: hacía mucho tiempo que no se veía al Harmonium pisando la Colmena, o a los Signófilos mirar siquiera a la cara de sus interlocutores. Algo es seguro: a las facciones no les interesa que la gente comience a impacientarse y se dé cuenta realmente de que están presos. Tanto es así, que a nadie le extraña saber que han echado incluso mano de Forasteros para investigar.

Todo el mundo anda peinando Sigil sin sacar nada en claro. Pero el primero que descubra algo, sin duda tendrá una ventaja en esta carrera por la información.


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Mucha gente habita Sigil y son bastantes los aventureros que llegan atraídos a la Ciudad de las Puertas. Algunos vienen en busca de fama, riqueza o gloria: otros, simplemente acaban aquí sin tener mucha idea de lo que está pasando.

Los protagonistas de la historia que nos ocupa son el claro ejemplo de la naturaleza cosmopolita de los planos. Unidos por diferentes causas, son gente competente a la cual les han confiado (al igual que a muchos otros) dar una respuesta al misterio de los portales. Aunque se conocen desde hace poco tiempo, han logrado poner sus diferencias aparte y saben que deberán depender unos de otros, si es que quieren tener éxito.



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Krypthos Darkbreath (Varón Tiefling Brujo CN / Sociedad de los Sentidos): Krypthos es un individuo reservado en la mayor parte de los momentos, algo desconfiado. Huérfano desde su nacimiento, desconoce quienes fueron sus padres. Fue adoptado por Volraine Delle'so, un filántropo perteneciente a la acomodada burguesía del Barrio de los Escribas. Pasó de ser un mendigo de la Colmena a un joven acomodado; ingresó pronto en los Sensibles, verificándose como un prometedor joven con grandes ambiciones. Tal fue su sed por nuevas experiencias, que vendió su alma a un diablo para experimentar el poder de su herencia: desde entonces se convirtió en un poderoso Brujo, pero desconoce la identidad de su poderdante. No se lleva muy bien con Morgan, aunque Zanapher lo mantiene en el grupo debido a sus valiosas habilidades y por su vasto conocimiento arcano.

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Emek Puño de Ébano (Varón Enano Señor de la Guerra LB / Liga de la Libertad): Carismático y luchador, Emek jamás renuncia a una oportunidad de demostrar su valor. Nació en Thulludum, un demiplano ancestral habitado por vastos reinos enaniles. Hace unos cincuenta años, su mundo cayó víctima de huestes demoníacas, las cuales convirtieron Thullundum en una capa del Abismo. Desde entonces, Emek desea restaurar su clan y vengarse de los tana'ri que casi exterminaron a su estirpe. Algún día desea participar en la Guerra de la Sangre liderando su propio bando, pues cree que dicha contienda podría algún día afectar a los demás planos. Es un buen amigo de Zanapher.


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Zanapher "el Argénteo" (Varón Dragónido Paladín de Bahamut LB / Forastero): Aunque no pertenezca a una facción, la reputación de Zanapher en Sigil ya es lo bastante conocida como para haberle dado la misión de liderar una compañía de aventureros. Los orígenes de este avezado luchador no están muy claros, aunque a veces comenta que ya comenzó a blandir armas desde muy joven. Es una criatura sagaz y honorable, aunque su ira no conoce límites cuando se enfrenta a los enemigos de Bahamut. Se considera a sí mismo como un peregrino al cual su dios le ha confiado una búsqueda divina. Encontrarlo o no dependerá de su tenacidad, aunque quienes le conocen saben que la perseverancia es una de sus mayores virtudes.
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 Morgan Moonlight (Varón Humano Guerrero LN / Eutanasta) : Si Morgan estuviera en el otro bando, sería considerado como un carnicero desalmado. Pero los suyos le consideran como un combatiente diestro con un futuro prometedor. Criado en la Colmena, Morgan pronto conoció la muerte cuando su padre fue ensartado por una panda de Anarquistas. Desde entonces, se prometió a sí mismo que jamás dejaría a un criminal salir impune, nunca más. Se unió a los Eutanastas y se convirtió en un luchador sanguinario, aunque siempre del lado de la ley. Desprecia a los demonios y a las razas impuras (como los tieflings), por lo que no se lleva muy bien con Krypthos ni con Ileza. Sin embargo, respeta a Zanapher por su entrega, como también a Emek por su triste pasado y su conocimiento de la táctica. Posee un sentido del humor un tanto retorcido y un aliento asqueroso.






Ileza Awoi (Mujer Genasí de Aire Pícara CN / Predestinada): No todo el mundo posee una vida triste o un pasado glorioso. Ileza Awoi es una de estas excepciones: proviene de una familia de granjeros de Arbórea, gente sencilla y bonachona. Sin embargo, no hay mucha emoción para quien le aburre la labranza y preferiría estar dando brincos por las callejuelas de Sigil. Ileza pronto se hizo una reputación como una ladronzuela competente en cuanto llegó a la Ciudad de las Puertas: tanto, que llamó la atención del Duque Rowan, el propio factol de los Predestinados. Éste ordenó su reclutamiento: a Ileza no le importó pertenecer a "algo", desde que la dejaran ir a su aire. Se unió al grupo de Zanapher por inercia: como el aire mismo, es una persona voluble y despreocupada. Se suele reír de la mala baba de Morgan y suele meter al grupo en más problemas de los que logra sacarles.