martes, 11 de enero de 2011

Razas Heroicas XIV : Eladrín

¡Somos el pueblo elegido del Seldarine!

Lo que se sabe de ellos: Los primeros elfos descienden de la Corte feérica de Arbórea, ubicada en el interior de la idílica fronda de Arvandor. O eso afirman los eladrines. El caso es que nadie les discute nada, ya que conviven en las Tierras Salvajes de las Hadas con los mismos poderes de los elfos. Su cercanía con el que llaman "el pueblo Verde" con cierta condescendencia es evidente, aunque también lo que los distingue. Son hadas puras: sus cuerpos son de una belleza inmaculada, y poseen una gracia tal que parece que jamás pisan el suelo. Dejan una estela allá por donde pasa, y cuando se mueven con rapidez, el contorno de sus figuras se vuelve borroso, como si su esencia estuviera formada por un millar de luces y estrellas fugaces.

Los primeros humanos llamaron a los eladrines como "las primeras hadas". El término evolucionó, dada la tendencia de los Hombres a categorizar todo en criterios sencillos: hoy en día, se les conoce también como "altos elfos" o "elfos puros".

No es que los elfos primarios sean menos puros: simplemente son "más mortales". Un eladrín jamás muere completamente. En su lugar, su esencia vuelve a Arvandor cuando abandona su cuerpo. Se reencarna en otra cosa: un hada, una ninfa, u otro eladrín. Jamás recuerdan sus vidas pasadas, pero pasan su existencia con la tranquilidad de que su eternidad será gozada con una infinidad de momentos y vivencias. Además de perfeccionistas (y algo pretenciosos), son de naturaleza delicada y refinada.

Características físicas: Un eladrín es una criatura delgada y atlética de largos brazos y piernas. Sus cabellos oscilan entre todos los tonos posibles, aunque el más común sea el rubio platino, el violáceo y el rubio claro. Sus ojos no poseen pupilas: en su lugar, son orbes opalescentes de un color brillante y vivo. Estas esferas suelen variar entre el verde, el violeta y el azul. Poseen un peso y altura similar a la de los elfos y viven bastante más: no es raro el eladrín que llegue a los 500 años. También maduran más tarde, considerándose adultos del todo a los 50 años.

Un observador atento se fijará que un eladrín jamás pisa el suelo del todo, por lo que es incapaz de dejar una huella. Esto se debe a que su esencia feérica les permite flotar a medio palmo sobre el suelo. Tal hazaña es inexplicable para muchos, ya que funciona incluso en lugares donde toda esencia mágica es negada. Los eladrines limitan a reírse y a encogerse de hombros ante tal pregunta.

Psicología: El pueblo eladrín es uno de artistas, filósofos y demás criaturas sensibleras. Elevan todo a arte, y la magia corre por sus venas como si fuera el propio aire que respiran. Desdeñan el pensamiento romo y tosco, prefiriendo elaborar complejos planes sobre cualquier tarea que emprendan. Si la adornan con todo tipo de artificios y florituras, mejor. Esto puede cansar a cualquier otra persona, ya que seguir el hilo de conversación de un eladrín es un tanto dificil. A la mayoría les encanta jugar con el humor de los demás: sacan diversión pinchándoles, echando sus defectos en cara y viendo como reaccionan.

No suelen ser violentos, pero se toman muy mal las ofensas. Insultar a un eladrín no suele ser una buena idea. Tratan los conflictos contra los bellacos con una rápida demostración de magia o esgrima (dependiendo de lo que se le dé mejor). Contra la gente competente, a menudo favorecen los duelos intelectuales.

Clase Predilecta: Los eladrines construyen sus sociedades en urbes utópicas donde la magia y el saber arcano lo mueve y conduce todo. Es casi impensable que un eladrín no explote su herencia mágica, por lo que los oficios que no incluyen el poder arcano dentro de sus capacidades son de escasa práctica entre esta raza. Más que Guerreros, se convierten en Mágicos de la Espada. Los hay quienes siguen el papel del Señor de la Guerra. Es más frecuente, sin embargo, que se conviertan en Magos, Hechiceros, Brujos feéricos o Bardos.

Alineamiento: Los eladrines, al igual que sus primos, tienden hacia el Caos. Sin embargo, no entienden el individualismo si este no ampara la libertad de los demás. Por ello, también son Buenos en su mayoría.

Facción: Los eladrines son candidatos perfectos para el Signo del Uno, ya que esta facción alimenta su propio ego. También se les ve ocupando cargos en la Fraternidad del Orden o en los Crípticos. La Sociedad de los Sentidos recibe de buen grado a los burgueses eladrines, cuyos gustos suelen ser increíblemente selectos.

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