martes, 28 de diciembre de 2010

Razas Heroicas II : Elfos

Nacimos de las hadas. Somos el pueblo eterno, los guardianes de la fronda.


Lo que se sabe de ellos: Elfos, elflendi, hadas del bosque; hay muchos apelativos para denominar a estas criaturas gráciles y de rasgos afilados. Hace mucho, fueron el primer pueblo de Arborea que habitó el enorme bosque-continente llamado Arvandor. Bueno, los elfos siempre hablan en pasado y de cosas muy largas, pero el hecho es que se convirtieron en primarios tras sucesivas emigraciones al Primer Plano Material.

Están emparentados con los eladrines, pero muchos observan que carecen del halo de fantasía que envuelve a los primeros. Viven menos, sudan, comen más y son más toscos. Serán menos feéricos, pero esto no impide que a su lado, los humanos parezcan oligofrénicos desquiciados. Tardan en hacer amistades y aún más en olvidar a un enemigo. Responden a los insultos con la risa y a los agravios con una muerte lenta y dolorosa.

Sí, bueno, algunos les llaman "el Pueblo Gentil". Lo cierto es que son muy xenófobos y creen que todas las razas más jóvenes son inferiores a ellos. Desdeñan la magia arcana, tachándola de "corruptora" (ya que destruyeron con ella sus propios reinos). Estos mascas se frotan con los pinos y aullan a la luna: algunos van más allá y se convierten en druidas. Son gente muy rara que está en comunión con "la naturaleza", siguiendo una filosofía muy parecida a la de los Crípticos.

Pero no te equivoques. Los elfos saben mucho y no hacen juicios a la ligera. Quizás sus creencias te parezcan absurdas, pero ríete de la madre de alguno de ellos y tendrás una flecha cosida en la garganta en menos de lo que se tarda en decir "lemúr". Se mueven entre las sombras y las hojas con la destreza de un bailarín, y afilan sus espadas cantando plegarias a sus dioses ancestrales. Tan sólo un idiota los llamaría mariposones: por algo en el pasado fueron señores de la guerra y de varios mundos. Que ahora estén perdiendo la partida no implica que estén acabados.

Características físicas: Los elfos suelen medir igual que los humanos Son definitivamente más ligeros y de complexión más elegante: un elfo puede pesar alrededor de 50-60 kilos. Las mujeres son un poco más ligeras que los varones y los humanos las encuentran bastante más hermosas. Sus pieles son variadas como las de los humanos, aunque la diversidad no suele pasar de lo claro hasta el tostado. Sus rasgos corporales y faciales son mucho más delicados y afilados: sus ojos almendrados pueden contener toda la gama de colores imaginables y el color de sus cabellos oscila entre el azabache y tonos de verde oscuro.

Son un pueblo longevo y muy resistente: les afectan poco las dolencias comunes y pueden vivir unos 300-400 años. A los elfos no se les considera maduros hasta los 110, pero llegan a la adolescencia más o menos a los 18. Dado que su tasa de fertilidad es relativamente baja, cada niño es considerado una bendición. Esto en parte explica por qué han sido desplazados por razas relativamente más débiles y menos longevas, como los humanos.

Los elfos no duermen, ya que son criaturas feéricas. En su lugar, pueden permanecer en un estado de completo reposo en el que son parcialmente conscientes de su alrededor. A este estado se le denomina "Ensueño". Pueden emprender el Ensueño cada tres o cuatro días, que es el tiempo habitual que los elfos suelen permanecer frescos entre descanso y descanso. Durante este trance, los elfos reviven memorias pasadas y expulsan de su mente emociones negativas.

Psicología: Los elfos tienen mucho tiempo. Esto influye bastante a su percepción de los sucesos. Claro que si algo pasa aquí y ahora, lo tendrán en cuenta; no te confundas. Lo que pasa es que si tienes cien años hasta hacerte mayor, pues más vale saber entretenerte o acostumbrarte a ver las cosas son perspectiva. Además, en su sangre corre la esencia de las hadas: son criaturas pasionales, espíritus libres que aman los espacios virginales y la independencia por encima de todo. Los pueblos elfos suelen ser poco más que grandes comunas suspendidas entre las ramas de gigantescos árboles milenarios, o entre la escarpada ladera de una cala olvidada. Valoran mucho la artesanía, la caza y la pesca por ser formas de su expresión de independencia ante la adversidad. Igualmente, tienen aprecio a la naturaleza, ya que de alguna forma permanecen conectados con ella. Los elfos que viven en las grandes urbes y ciudades suelen tener muchas taras o incluso problemas mentales: a veces dan pena, ya que se ve a la légua que estos desgraciados suelen ser exiliados o simplemente, peces perdidos que no saben volver al arroyo que les vió nacer.

Alineamiento: Esta raza suele tender hacia el caos, ya que valoran la independencia y desdeñan las normas para organizar sus sociedades. Los elfos que muestren tendencias malignas son considerados desviados o enfermos mentales. La mayoría son neutrales, dado que consideran el bien como un ideal abstracto que es secundario frente a la comunión con la naturaleza.

Clase Predilecta: Las sociedades de los elfos valoran a los individuos que saben valerse por si mismos, así que Pícaro, Explorador y Bárbaro son opciones frecuentes. Los clérigos del Seldarine son los custodios del saber en sus sociedades. Aquellos que se muestran merecedores del conocimiento de los círculos de la naturaleza se convierten en candidatos idóneos para seguir la senda del Druida.

Facción: Dada su tendencia hacia el Caos, los elfos suelen sentirse poco cómodos con el Harmonium y los Jefes. Es más probable que se conviertan en Indepes; la Liga Revolucionaria es demasiado "extrema" para ellos. Los descarriados que son incapaces de adaptarse a los giros de los planos encuentran su lugar en la Cábala de la Desolación. Otros, sin embargo, se dejan llevar por el frenesí y se unen a los Xaositectos. Unos pocos buscan refugio en la filosofía de los Crípticos, encontrándola muy afín a sus propios impulsos y creencias personales.

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